La inspección visual de productos inyectables es una tarea clave dentro de un entorno farmacéutico. El trabajo consiste en revisar jeringas prellenadas mediante procesos manuales, semiautomáticos y automáticos. En la inspección manual, se utilizan pinzas para girar las jeringas bajo una iluminación intensa, alternando fondos blancos y negros para detectar partículas. La productividad puede alcanzar entre 1000 y 1800 unidades al día, según el tamaño del producto. Se requiere concentración constante y un ambiente silencioso.
En las líneas semiautomáticas, las labores incluyen alimentar las máquinas y supervisar visualmente el proceso. En las automáticas, se coloca las jeringas en los carriles, se vigila el taponado y se realiza el etiquetado final. Cada fase asegura que el medicamento cumpla los estándares de seguridad y eficacia. El entorno es dinámico y sigue estrictas normas de limpieza y bioseguridad.
Se ofrece un contrato temporal con jornada completa en turnos rotativos. El salario corresponde al Grupo 2 de la industria química, con un plus de turnicidad de 493 euros brutos mensuales. La incorporación es inmediata tras el proceso de selección, y las condiciones se rigen por el convenio colectivo del sector.
Se requiere una experiencia mínima demostrable de un año en puestos similares dentro de un entorno industrial, preferentemente en los sectores farmacéutico, químico o de manufactura de precisión. Es imprescindible poseer una formación de Grado Medio o un ciclo formativo equivalente que aporte conocimientos básicos de procesos industriales. El candidato debe tener plena disponibilidad para trabajar en un horario rotativo que cubre los turnos de mañana, tarde y noche, bajo el esquema conocido como 6-3, lo que implica flexibilidad y adaptabilidad. Se valorará positivamente la meticulosidad, la capacidad de mantener la atención al detalle durante periodos prolongados y la comprensión de la importancia del trabajo en un ambiente regulado por normativas GMP.