La posición consiste en la ejecución de planes de mantenimiento preventivo y predictivo, focalizándose en el control de equipos críticos para asegurar la continuidad del proceso productivo. Las actividades incluyen la reparación, el ajuste y la adaptación de piezas mediante el uso de herramientas manuales, además de la realización de tareas básicas de soldadura y carpintería mecánica en el entorno de taller. Otra faceta clave del rol es la participación activa en la propuesta y ejecución de modificaciones y mejoras continuas en maquinaria e instalaciones generales de la planta, contribuyendo a la optimización de los procesos industriales. El profesional será responsable de diagnosticar fallos en sistemas mecánicos, hidráulicos y neumáticos, planificando e implementando las intervenciones correctivas necesarias. Asimismo, deberá llevar a cabo el registro y documentación de todas las actividades de mantenimiento realizadas, gestionando el inventario de repuestos y herramientas. El trabajo se desarrolla en un entorno industrial dinámico, requiriendo una estrecha colaboración con otros departamentos para garantizar la eficiencia operativa y la seguridad en las instalaciones. La adaptación a nuevas tecnologías y procedimientos es fundamental, así como el compromiso con las normas de calidad y medioambientales establecidas por la organización. La función es integral, abarcando desde el mantenimiento rutinario hasta proyectos de mejora, lo que demanda una visión práctica y metódica para resolver problemas técnicos complejos. El entorno laboral prioriza el trabajo en equipo y el aprendizaje continuo, ofreciendo la oportunidad de interactuar con tecnología avanzada en el sector industrial.
La retribución es competitiva y oscila entre 30.000 y 32.000 euros anuales, en función de la experiencia y aptitudes del candidato. La incorporación se realiza mediante un contrato eventual de cuatro meses, incluyendo un mes de período de prueba, con renovación por ocho meses y paso a contrato indefinido tras el primer año en el puesto. El horario sigue un modelo de cuatro equipos a tres turnos: mañana de 06:45 a 15:00 horas, tarde de 14:45 a 23:00 horas y noche de 22:45 a 07:00 horas, cada uno con un descanso de quince minutos. El plan de rotación opera en ciclos de cuatro semanas, comenzando en turno de tarde un martes y rotando sucesivamente. Se ofrece conciliación con nueve días libres cada cuatro semanas, distribuidos en dos periodos de tres días seguidos, uno de dos días y uno de un día, coincidiendo parcial o totalmente tres de ellos en fin de semana. Los beneficios sociales incluyen un seguro de vida de 18.000 euros cubierto desde el primer día y acceso a un fondo social tras un año en la plantilla, con un máximo de 1.000 euros anuales para reembolso de gastos médicos y educativos del trabajador, cónyuge o hijos. Además, se proporciona un plan de formación inicial y continuo, tanto teórico como práctico, para dominar las tecnologías del proceso.
Se requiere poseer un Grado Superior (FPII) en Mecatrónica Industrial, Mantenimiento de Equipo Industrial o una titulación afín, junto con un mínimo de un año de experiencia en mantenimiento mecánico en entornos industriales. Se valorará positivamente la experiencia previa con máquinas hidráulicas, neumáticas y en el sector de la automoción, así como una orientación práctica de taller, destreza demostrable en el uso de herramientas manuales y nociones básicas de soldadura. El candidato debe estar acostumbrado a trabajar en sistemas de turnos rotativos complejos que incluyen fines de semana. No se requieren idiomas, aunque se valorarán conocimientos de inglés técnico.