El técnico de mantenimiento se integra en el equipo responsable de garantizar la máxima eficiencia y disponibilidad de las líneas de producción en una planta industrial. Su labor es fundamental para asegurar la continuidad operativa y prevenir cualquier parada no planificada que afecte a la productividad de la instalación. Las tareas abarcan desde la intervención inmediata en caso de averías hasta la ejecución meticulosa de planes de mantenimiento programados, contribuyendo así de manera directa a la estabilidad y competitividad de las operaciones en la fábrica.
El ámbito de trabajo implica una interacción constante con una amplia variedad de equipos de planta, que incluyen maquinaria principal como máquinas de fundición y centros de mecanizado, así como equipos periféricos y sistemas automatizados como hornos, robots y cadenas de transporte. Además de las responsabilidades en la planta, también se realizan tareas de taller, donde se llevan a cabo reparaciones, ajustes y adaptaciones de componentes mediante el uso de herramientas manuales y técnicas como la soldadura básica, lo que requiere una orientación práctica y habilidades manuales desarrolladas.
El rol también implica una participación activa en proyectos de mejora continua, colaborando en la identificación e implementación de modificaciones que optimicen el rendimiento de la maquinaria y las instalaciones generales. Este enfoque proactivo es clave para evolucionar los procesos de mantenimiento hacia modelos más predictivos y eficientes, asegurando que la planta mantenga su nivel tecnológico y competitividad en el sector industrial en el que opera.
La incorporación se realizará mediante un contrato eventual inicial de cuatro meses, incluyendo un mes de período de prueba. Tras este periodo, se procederá a una renovación por ocho meses y, después del primer año en el puesto, se formalizará un contrato indefinido. La retribución competitiva oscila entre 30.000 y 32.000 euros anuales, en función de la experiencia y aptitudes del candidato. El horario laboral se basa en un modelo de cuatro equipos y tres turnos rotativos (mañana, tarde y noche), con ciclos de cuatro semanas que garantizan nueve días libres en cada ciclo y una distribución de descansos que favorece la conciliación.
Se requiere Grado Superior (FPII) en Mecatrónica Industrial, Mantenimiento de Equipo Industrial o titulación similar, acompañado de un mínimo de un año de experiencia práctica en mantenimiento mecánico dentro de entornos industriales. Se valorará especialmente la experiencia previa trabajando con sistemas hidráulicos y neumáticos, así como el conocimiento del sector de la automoción. El candidato debe demostrar destreza manual, orientación de taller y nociones básicas de soldadura, además de disponibilidad para adaptarse a sistemas de turnos rotativos complejos que incluyen fines de semana.